LA MONTAÑA DEL CALIFA

(Interpretación ficticia de un hecho histórico)
"Milione", así llamado por sus concuidadanos o más conocido como Marco Polo por la historia, cuenta que en uno de sus viajes, un Califa llamó a todos los cristianos que eran sus súbditos y les ordenó que en diez días debían trasladar de lugar , un monte cercano a la ciudad, alegando que si profesaban una fé como un grano de arena, serían capaces de moverla. Caso contrario serían ajusticiados.
Entre el gentío, surgió un humilde zapatero. Se arrodilló, cerró sus ojos y comenzó a orar con el corazón. Pero los días y las noches pasaban y el Califa se refregaba las manos de satisfacción al ver desde la ventana de su palacio al humilde hombre y la presencia de aquellos "llorosos e implorantes, todos con una intensa concentración de la voluntad y del espíritu hacia una meta ambicionada y salvadora", según un tal Francisco Zingaropoli al opinar sobre el milagro de la montaña de Bagdad antes de ser conquistada por los tártaros.
Al noveno día, la tierra tembló. Un gran estremecimiento agrietó todas las paredes y generó el terror entre la gente. El Califa entendió que aquel fenómeno había sido producido por el movimiento de la montaña y al final ordenó el perdón.
(En realidad, lo que salvó del castigo fue la propia imaginación del Califa y también la fé que a veces logra vencer la más grande resistencia de la materia; la materia gris).
